Vivir es un regalo. La gran aventura.

9. El inframundo

En un desprendimiento de la terapía intensiva, una vez que había adquirido confianza de desplazarme entre las diferentes esferas energéticas, viendome a mi mismo como una energía traslucida que podia flotar entre esferas, se me ocurrio ir hacia abajo a un lugar más denso y obscuro; se sentia el ambiente pesado y frío, mis movimientos comenzaron a ser más lentos y costosos energeticamente, las luces empezaron a atenuarse y observe una ciudad prehispánica con un rio con olor putrefacto que dividia por un lado pirámides y estructuras en talud y tablero que parecien un lugar ceremonial y por el otro lado del rio se veian chozas y personas vestidas como indigenas; estaba flotando sobrevolando la zona y me llegaba a la mente el nombre de Mistlán, posterior a lo cual aparecia ante mí un ser enorme como una peña de unos 50 metros de altura con forma de calavera con piel pegada de color gris con ojos negros como obsidiana del cual trate de pasar desapercibido; el ser estaba mirando hacia abajo cuando de repente sentia que me percibía y volteaba hacia donde yo estaba, en ese momento lo identificaba era mistlatecutli; me miraba directa y fijamente con lo que me impedía seguir avanzando y a través de la energía que emenaba me colocaba del lado de las chozas donde habia una fogata alrededor de la cual nos encontrabamos varios individuos; al convivir con ellos me percataba que unos eran curanderos y otros parecian guerreros indigenas; este lugar era lúgubre, no se podía interactuar con los demas , unicamente estar presente, recuerdo la sensacion de que el tiempo pasaba muy lentamente y la sensación de no poder desplasarme con facilidad, el piso era fangoso y putrefacto. Y el tiempo pasaba muy lentamente y nos dabamos cuenta de la presencia de otros unicamente a traves de las fogatas y chozas a nuestro alrededor, la sensación de soledad y obscuridad parecian prolongarse por tiempo indefinido, hasta que despues de un tiempo que parecía interminable en la nada, observé en el cielo obscuro una luz blanca a través del domo obscuro de esa esfera que emitía la voz de mi hija diciendo; es por aquí. En ese momento me pude liberar de ese suelo fangoso y logre desplazarme nuevamente como una luz blanca y salí de esa esfera densa con un importante gasto energetico personal.

Lo mas intrigante fue que al reincorporarme despues de estar hospitalizado; mi hija me platico que habia soñado que me habia ido a buscar a un lugar donde habia un río con olor a excremento, que habia visto la misma figura gigantesca de ese lugar, en su sueño y que un poblador que parecía sacerdote le habia dicho donde estaba y me encontraba, ayudandome a salir de alli; otra sincronicidad o coincidencia inexplicable; los lazos de cariño son mas fuertes que la obscuridad.

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