Después de regresar de mi último desprendimiento corporal, volví a un jardín muy hermoso lleno de vegetación y vida, donde me visitaban algunos amigos a quienes no reconocía, pero parecía que me conocían desde siempre. Eran seres con mucha energía, humanos muy luminosos, que se alegraban de verme nuevamente y me decían con mucho gusto que estaban muy felices de verme otra vez y que tenía nuevas misiones asignadas. Yo les decía que no entendía lo que querían decirme, y ellos solo sonreían y decían que tendría que venir con ellos para entender mis nuevas asignaciones. Me llevaron a una especie de campamento de entrenamiento donde recibí múltiples lecciones en un lugar donde el tiempo no fluía de la manera en que los humanos lo percibimos. Allí me decían que lo que había aprendido durante mis desprendimientos era enseñanzas necesarias para poder manejar lo que tendría que hacer en esos lugares energéticos.
Salimos de esas áreas de entrenamiento y me dijeron que tenía que ir con mi escuadrón a una misión para modificar el equilibrio energético en una región donde había vivido antes. Llegamos a una zona llena de lagos e islas donde teníamos que tomar dos acciones: influir en las mentes de las personas positivas de la región y enfrentarnos directamente a seres de baja densidad que estaban causando un desequilibrio que resultaba en mucha muerte y destrucción en esa área física del planeta.
La primera parte consistía en influir a través de ideas transmitidas telepáticamente a las personas inclinadas hacia actividades bondadosas y de ayuda a los demás. Estas personas tenían que estar en una frecuencia vibratoria mental que fuera compatible con las ondas e ideas que emitíamos energéticamente. Al principio parecía sencillo, sin embargo, al pasar de la idea a la acción, los individuos cambiaban la frecuencia vibratoria sus pensamientos y terminaban haciendo cosas diferentes o incluso lo opuesto a la intención de la energía mental emitida hacia ellos.
Por otro lado, teníamos encuentros y confrontaciones con entidades densas y oscuras que intentaban modificar el comportamiento de las personas. Muchas veces lograban su objetivo debido a las tendencias de comportamiento de esas personas. Poco a poco, las entidades densas empezaron a contar con más adeptos a su influencia energética, debilitando y diezmando nuestro grupo. Llegó el momento en que aquellos a quienes estábamos tratando de ayudar nos traicionaron y provocaron una confrontaron directa con las entidades densas y oscuras. A consecuencia de esto, el comandante de nuestro regimiento declaró la pérdida de la plaza. Tuvimos que abandonar nuestro cuartel y regresar al área central de mando.
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